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Santiago, R.D., martes, 13 de julio de 2010
Las Mujeres Jóvenes de la Estaca Santiago Sur de la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días, en su campamento celebrado durante los días 9 y
10 de julio en Bonao, vivieron momentos inolvidables, de esos que
se recuerdan más allá de los años.
A la inagotable energía de la hermana Nancy Durán,
del barrio de Arroyo Hondo; al glamour de la rubia Esther
Jiménez, del barrio de La Herradura y al apetito voraz de
tres desayunos de Anthony Almonte, Presidente de la Estaca Santiago
Sur, se le agregó la recreación de la niñez
mostrada en el río por su segundo consejero,
Víctor Adames.
El manto estrellado sobre la hacienda de la Iglesia en Bonao, el
concierto de batracios, mezclado con el canto estridente de los
guijarros nocturnos y el luminoso verdor de las intermitentes
lucecitas de las luciérnagas, jamás pudieron ser
ahogados por el agudo y ensordecedor chillido de las mujeres
jóvenes, asediadas por las ranas saltarinas.
La molestosa serenata de las Mujeres Jóvenes a los
líderes del sacerdocio a las 3:00 de la madrugada, en
venganza por la inoportuna interrupción de su sueño
por parte de estos últimos; no fue obstáculo para que
todos disfrutaran del devocional espiritual sobre la virtud.
La noche de talentos, donde la Mujeres Jóvenes
compitieron con las estrellas del firmamento, mientras algunos
mayores del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro la ponían
dura en la mesa del dominó.
Mientras todos disfrutaban del campamento, Oliver
Rodríguez y las líderes de las Mujeres Jóvenes
y otras hermanas, se esmeraban en la cocina para que todos los
campistas disfrutaran de un suculento menú, cuya
degustación hizo borrar de los recuerdos, el asedio
inclemente de los mosquitos.
Preparado por Vicente Hernandez Director de Asuntos
Publicos Region Norte
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