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El Matrimonio es uno de los mas sagrados convenios
en los que puede participar el hombre y la mujer.
"Un convenio es una promesa sagrada; nosotros prometemos hacer
ciertas cosas y Dios se compromete a hacer otras. A aquellos que
guarden el convenio del matrimonio Dios les promete la plenitud de
Su gloria, vidas eternas, progenie eterna, la exaltación en
el reino celestial y una plenitud de gozo. Todos sabemos esto, pero
a veces no pensamos mucho en lo que nosotros tenemos que hacer para
recibir estas bendiciones. Las Escrituras parecen decir claramente
que hay por lo menos tres obligaciones inherentes a este
convenio:
Primero, el matrimonio eterno es para siempre. Eterno implica un
desarrollo y un progreso continuos; significa que el marido y su
esposa tratarán sinceramente de perfeccionarse; significa
que la relación matrimonial no se abandonará
frívolamente cuando surja el primer desacuerdo o cuando los
tiempos se pongan difíciles; significa que el amor
será más y más fuerte con el tiempo y que se
extenderá más allá de la tumba; significa que
cada cónyuge será bendecido con la
compañía del otro para siempre, y que los problemas y
las diferencias tendrán que solucionarse porque no van a
desaparecer. Eterno significa arrepentimiento, perdón,
longanimidad, paciencia, esperanza, caridad, amor y humildad. Todas
esas cosas forman parte de todo lo que sea eterno; y, por cierto,
las tenemos que aprender y practicar si queremos lograr un
matrimonio eterno.
Segundo, el matrimonio eterno es ordenado por Dios. Esto
significa que los contrayentes del convenio del matrimonio
están de acuerdo en invitar a Dios a ser parte del mismo, en
orar juntos, en guardar los mandamientos, en mantener los deseos y
las pasiones dentro de ciertos límites que los profetas han
señalado; significa que son compañeros iguales y que
serán rectos y puros fuera y dentro del hogar. Esto es una
parte de lo que significa ser ordenado por Dios.
Tercero, el matrimonio eterno es una clase de asociación
con Dios; Él promete una continuación de las vidas a
aquellos que se sellen en el templo. En el mandamiento que se dio a
Adán y Eva de multiplicarse y henchir la tierra va
implícito un lazo de unidad con el Creador. Hay una
obligación de enseñar el Evangelio a los hijos porque
también son hijos del Padre Celestial. Por eso tenemos la
noche de hogar y el estudio de las Escrituras, conversamos sobre el
Evangelio y prestamos servicio al prójimo. También
parece haber una obligación de apoyarse y sostenerse
mutuamente en los llamamientos y en la función que cada uno
tiene que desempeñar".
("El Matrimonio Eterno". Elder F. Burton Howard, Conferencia
General de Abril del 2003).
Para mayor informacion sobre como fortalecer su matrimonio,
favor consultar el siguiente material:
Manual Como
Fortalecer el Matrimonio
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