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  Como sobrevivir en los Postrero Días – Nuestros Días  
   
  Elder Daniel L. Johnson Presidencia de Area


Vivimos en un mundo el cual, cada día que pasa, se aparta más de las enseñanzas del Salvador.  En vez de amar al prójimo, se busca aprovecharse del mismo.  En vez de buscar las cosas bellas y maravillosas que el Señor nos ha proveído, se buscan esas cosas materiales que son creadas por los hombres, que tienen poca duración y aún menos valor eterno.  Las crisis económicas no sólo se perciben en países aislados, sino que ya surten sus efectos en todo el mundo, incluyendo las islas del Caribe.  Como bien lo dijo el Señor en Doctrina y Convenios 45:26,

"Y en ese día se oirá de guerras y rumores de guerras, y toda la tierra estará en conmoción, y desmayará el corazón de los hombres y dirán que Cristo demora su venida hasta el fin de la tierra."

Nuestros corazones desmayan porque tenemos miedo.  Tememos perder nuestro trabajo, tememos por nuestra seguridad personal, tememos la multitud de influencias satánicas que nuestros hijos confrontan cada día, no confiamos en el futuro, no confiamos en nuestros líderes políticos ni en las organizaciones que tienen la responsabilidad de proveer la seguridad de nuestras comunidades, tememos que nuestros hijos no tengan cubiertas las necesidades básicas para vivir, etc.

Estas condiciones no son ficticias ni son una invención de nuestras imaginaciones.  Son condiciones que realmente existen alrededor de nosotros.  Pero, a pesar de la triste realidad de estas condiciones, ¿debemos permitir que nuestros corazones desmayen?  ¿Existe alguna razón para tener esperanza y confianza en el futuro? 

El Presidente Gordon B. Hinckley, viendo las dificultades de nuestros tiempos y las condiciones en las cuales viven muchos miembros de la Iglesia, así como muchos que no son miembros, ha dicho,

"He llorado al ver la pobreza y el sufrimiento de la gente en esta parte de la tierra. Les extiendo mi mano. No sé cuál sea la solución sino el Evangelio de Jesucristo. Me parece que es lo único que les ayudará y bendecirá sus vidas. Además, creo con todo mi corazón que si aceptan el evangelio y lo viven, pagan sus diezmos y ofrendas, aún cuando los mismos fueren escasos, el Señor cumplirá su antigua promesa en su favor. Y tendrán arroz sobre sus mesas, ropa para cubrirlos, y un techo sobre sus cabezas. No veo ninguna otra solución." (Presidente Gordon B. Hinckley. Cebu, Filipinas, 1996)

El vivir el evangelio de Jesucristo es la única solución.  Dentro de lo que es el evangelio me gustaría poner énfasis en estos cinco principios:

1. Pagar un diezmo íntegro durante todo el año. El Señor promete bendiciones específicas y generosas a los que cumplen con esta ley. Debemos entender, sin embargo, que la ley también es muy específica. Es el diez porciento de todos nuestros ingresos de todo el año. Cualquier pago menor a esto no es un diezmo y no nos califica para las bendiciones prometidas. Seamos fieles en cumplir con esta ley del Señor.

2. Pagar una ofrenda de ayuno generosa cada mes.  El Señor se preocupa mucho por los pobres y necesitados y esta es la forma para que ellos sean alimentados y vestidos. En Alma 34:28, dice claramente,"si...volvéis la espalda al indigente y al desnudo, y no visitáis al enfermo y afligido, y si no dais de vuestros bienes, si los tenéis, a los necesitados, os digo que si no hacéis ninguna de estas cosas, he aquí, vuestra oración es en vano y no os vale nada, y sois como los hipócritas que niegan la fe."

3. "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi." (Juan 5:39) Es en las escrituras que aprendemos de nuestro Padre Celestial, del amor que El tiene para con nosotros y del Plan de Felicidad que El creó para nuestro bienestar eterno. Es en las escrituras que logramos que nazca una chispa de esperanza de una vida más allá que es mucho más gloriosa que ésta. Es en las escrituras que logramos entender y apreciar la magnitud y los efectos individuales en cada uno de nosotros de la expiación de nuestro Salvador. Debemos escudriñar las escrituras diariamente, tanto de manera personal como familiar.

4. Hay una frase clave que se repite en las escrituras cientos de veces, ¨pedid y se os dará¨. El Salvador declaró, "y cualquier cosa que pidáis al Padre en mi nombre, si es justa, creyendo que recibiréis, he aquí, os será concedida." (3 Nefi 18:20). Es a través de la oración que realmente llegamos a conocer, en forma individual e íntima, a nuestro Padre Celestial. A través de la oración expresamos a El nuestro agradecimiento por las bendiciones recibidas y le pedimos las bendiciones deseadas.  Mediante la oración hablamos a nuestro Padre y recibimos respuestas de El.  Debemos orar como familia y en forma individual frecuentemente cada día.  Nunca debemos empezar ni terminar el día sin orar.

5. Obtener una recomendación para el templo y asistir al templo con tanta frecuencia como sea posible. La asistencia frecuente al templo es la mejor manera de obtener una visión más amplia de lo que el Señor tiene para aquellos que le obedecen y guardan sus mandamientos. Al asistir con frecuencia, mejorarán nuestras actitudes, nuestra manera de tratar a los demás, y nuestros deseos de ser más obedientes a los mandamientos de Dios aumentarán. Seremos mejores padres, mejores ciudadanos, mejores esposos y esposas, y mejores miembros de la Iglesia.

Que el Señor nos ayude ser más fieles en vivir los principios de Su evangelio, y así gozar de todas las bendiciones prometidas por un Padre Celestial que nos ama.

 
   
 
 
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