Gary J. Coleman Primer Consejero de la Presidencia de Area
A medida que el Señor abre las puertas del evangelio a
todos sus hijos en esta tierra, La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días se establece más
completamente (Alma 4:4) entre los países, individuos,
familias y comunidades. Cuando nos referimos al establecimiento de
la Iglesia en estos últimos días, no nos referimos a
la Iglesia del Caribe o a la Iglesia de Latinoamérica ni a
la Iglesia Norteamericana, sino a la plenitud del evangelio que ha
sido restaurada en estos últimos días, y a que los
miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días vivan según las
enseñanzas, convenios y ordenanzas del evangelio restaurado
de Jesucristo.
Cuando se dispone de una cantidad suficiente de miembros
concentrados en determinadas zonas geográficas, se organizan
ramas y distritos de la Iglesia, cuyos asuntos se dirigen y regulan
con la debida autoridad del sacerdocio. A medida que crece la
membresía, la fortaleza y la fe de los miembros, se
organizan barrios y se forman estacas con liderazgo adicional, el
cual es proporcionado por hombres, mujeres y familias fieles dentro
de una ubicación especifica.
Cuan maravilloso es que el Área del Caribe haya sido
organizada por la Primera Presidencia y el Quórum de los
Doce Apóstoles a fin de expandir, enseñar y
administrar las ordenanzas salvadoras del evangelio a más y
más personas que viven en las islas del Caribe. Nuestro
Padre Celestial desea que todos sus preciados hijos tengan la
oportunidad de escuchar el hermoso mensaje de la
Restauración del evangelio y participar de las ordenanzas
salvadoras y las doctrinas puras de Cristo, las cuales se
encuentran disponibles únicamente en su Iglesia. La
expiación sagrada de Jesucristo es enseñada con
claridad por misioneros, hombres y mujeres fieles de la Iglesia en
diversas clases, quórums, conferencias, y hogares por
todo el Área. Muchas personas han sido bautizadas y
confirmadas, y se encuentran progresando hasta recibir todas las
bendiciones del templo, y se preparan para vivir con Nuestro Padre
Celestial y su Hijo Amado tal como se nos manda cuando vivimos las
enseñanzas del Salvador. Oramos con regularidad procurando
la guía del Espíritu Santo. Estudiamos las escrituras
y las palabras de los profetas y apóstoles de los
Últimos Días, así como de otros quienes nos
guían y aconsejan en las vías del Señor.
Soy el primer converso de la Iglesia dentro de mi familia. Mi
maravillosa esposa y yo iniciamos nuestra familia dentro de las
ordenanzas del evangelio y los convenios del templo. En otras
palabras, habíamos establecido la Iglesia y el evangelio en
nuestras vidas individualmente, y luego establecimos la Iglesia y
el evangelio en nuestra propia familia, y ahora ayudamos a
establecer la Iglesia y el evangelio en las vidas de las personas
que viven en el Área del Caribe. Al vivir el evangelio en
nuestro hogar, hemos aprendido con el tiempo que todos los caminos
conducen al templo, no solo para nosotros, sino también para
otros familiares y ancestros que murieron sin las ordenanzas
eternas del evangelio que se realizan en el templo.
Cuan agradecidos estamos de que Dios les haya mandado a profetas
modernos a construir templos en todo el mundo y en las islas de mar
para que podamos recibir todas las bendiciones disponibles para
nosotros como miembros de la Iglesia verdadera. Los miembros de la
Iglesia que han sido bautizados, confirmados, ordenados a oficios
del sacerdocio y viven según todos los requisitos para
recibir una recomendación, asisten al templo para recibir
ordenanzas sagradas para sí mismos, y estas mismas
ordenanzas pueden ser realizadas en favor de aquellos que han
muerto. Cuando asistimos al templo y aprendemos más acerca
de Nuestro Padre Celestial y su gran Plan de Salvación en
nuestro beneficio a través de su Hijo Jesucristo, aprendemos
más acerca del propósito de la vida en esta tierra y
el sendero por el cual debemos transitar de regreso a la presencia
de Dios y Jesús después de esta vida. Creemos que el
Señor cumplirá todas sus promesas.
"Todo aquel que se haya bautizado y pertenezca al
reino tiene el derecho bautizarse por aquellos que ya se han ido; y
luego que sus amigos, obrando como representantes vicarios de
ellos, obedezcan la ley del evangelio aquí, el Señor
tiene allá administradores que los pondrán en
libertad. El hombre puede actuar como representante de sus propios
parientes; de esta manera habrán de cumplir ellos las
ordenanzas del Evangelio que fueron establecidas antes de la
fundación del mundo, y nosotros podemos bautizarnos por
aquellos hacia quienes sentimos tanta amistad (Jose Smith,
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, Capitulo 41,
pág. 506).
Aprendemos que, por el poder del sacerdocio, las ordenanzas se
administran por el tiempo y por toda la eternidad. Sentimos gran
gozo al entrar en convenios sagrados con Dios como individuos, como
esposo y esposa, y como familias. Pero ¿qué sucede
con nuestros ancestros que no escucharon acerca del Evangelio
Restaurado mientras estuvieron sobre la tierra? Testifico acerca de
la maravillosa bendición que tengo en mi vida, la cual me
permite identificar a mis ancestros, determinar cuáles
ordenanzas necesito realizar por ellos en el templo, y luego llevar
sus nombres y realizar ordenanzas eternas por ellos o facilitar
estos nombres a otros que al asistir al templo puedan realizar
dichas ordenanzas. A esto es lo que llamamos historia familiar.
Imaginen
la dulce y sagrada obra de realizar investigación
genealógica con el propósito de establecer el
evangelio entre las familias en esta tierra y a través de
las ordenanzas del templo por aquellos que han fallecido y que
requieren de nuestra ayuda en el mundo de los espíritus al
otro lado del velo. ¿Pueden darse cuenta del amor y el
interés que demostramos por los miembros de nuestra familia
cuando mis hijos y yo tomamos una tarjeta azul en
representación de varones fallecidos dentro de mi familia y
la llevamos al templo, o cuando mi esposa e hijas toman una tarjeta
de color rosa en representación de mujeres fallecidas dentro
de mi familia y las llevan al templo? ¿Pueden imaginarse el
gozo de mis hijos e hijas y sus cónyuges, así como de
mi esposa y yo al tomar tarjetas de color amarillo en
representación de grupos familiares, las llevamos al templo
y realizamos el sagrado sellamiento o la ordenanza que los une de
forma vicaria? La obra del templo es una obra familiar. La obra de
historia familiar es la preparación para la obra del
templo.
A medida que establezcamos la Iglesia más completamente
en nuestras vidas, buscaremos establecerla más completamente
en las vidas de los miembros de nuestras familias, tanto vivos como
muertos. Más bien, establecemos la doctrina, las ordenanzas,
el Evangelio, y los convenios entre Dios y el hombre más
completamente entre todas las personas. Nuestro Padre Celestial
desea que todos acepten el evangelio de Jesucristo, sigan a los
apóstoles y profetas vivientes, y caminen por las
vías de obediencia y servicio de regreso a su presencia.
Que nuestro deseo sea vivir a plenitud el evangelio de
Jesucristo. Que nuestras acciones nos lleven al templo con
frecuencia y sirvamos a nuestra familia eterna identificando sus
nombres a través de la historia familiar.◊
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